¿Qué puede pasar con tu vehículo si permanece varios días sin usar?

Durante las vacaciones escolares, en esta época del año en la región Sierra, es común que muchos vehículos permanezcan estacionados durante varios días mientras las familias viajan o modifican su rutina de movilidad. Aunque este ‘descanso’ parezca inofensivo para el auto, la falta de encendido y/o uso puede afectar a algunos de sus componentes.

 

 

El primero en afectarse suele ser la batería, seguido de los neumáticos (según su estado), los fluidos o el sistema de frenos. Por ello, antes de volver a conducir, es recomendable realizar una revisión preventiva que permita evitar contratiempos y gastos inesperados.

Esteban Faini, Ingeniero de Lubricación de Terpel Lubricantes, en esta ocasión nos detalla cuáles considera que son los principales aspectos que todo conductor debería revisar antes de volver a poner su vehículo en marcha, luego de un periodo de vacaciones:

 

1. La batería puede descargarse, incluso si el vehículo está apagado

Aunque el motor no esté funcionando, sistemas como la alarma, el reloj o la computadora a bordo continúan consumiendo pequeñas cantidades de energía. Si la batería tiene varios años de uso o ya presentaba una carga reducida, la inactividad puede dificultar o impedir el encendido.

Antes de iniciar la marcha, se debe comprobar que el motor encienda con normalidad y que las luces del tablero mantengan su intensidad habitual. Si el arranque es lento o la batería no responde correctamente, lo recomendable es evitar forzar el sistema y solicitar una revisión técnica.

Se suele creer que el desgaste del vehículo ocurre únicamente cuando está en movimiento. Sin embargo, la inactividad también puede afectar algunos de sus sistemas. Una revisión preventiva antes de volver a conducir ayuda a evitar inconvenientes y prolongar la vida útil de componentes importantes, señala Faini.

 

2. Los neumáticos también se ven afectados por la inactividad

Los neumáticos pierden presión de forma natural, incluso cuando el vehículo no está en movimiento. Además, si permanecen varios días soportando el peso del automóvil sobre un mismo punto (estacionado), pueden presentar deformaciones temporales que se perciben como vibraciones durante los primeros kilómetros.

Por esta razón, se debe comprobar la presión de los cuatro neumáticos cuando estén fríos y ajustarla según las especificaciones del fabricante. También conviene revisar si existen cortes, grietas, objetos incrustados o deformaciones. Si la vibración persiste, se recomienda acudir a un centro especializado.

 

 

3. Los fluidos cumplen una función esencial en la protección del vehículo

El aceite del motor, el refrigerante y el líquido de frenos son fundamentales para el funcionamiento de los distintos sistemas. Aunque varios días de inactividad no implica que pierdan inmediatamente sus propiedades, este periodo puede hacer más visibles fugas o niveles bajos que ya existían.

Antes de encender el vehículo, se recomienda observar si hay manchas en el piso, debajo del automóvil, y comprobar los niveles siguiendo las indicaciones del fabricante. En el caso del aceite, la revisión debe realizarse con el motor frío y el automóvil estacionado sobre una superficie plana. Si se detecta una pérdida significativa, es importante identificar su causa antes de completar el nivel.

El lubricante es la primera línea de protección del motor. Mantener el nivel adecuado, utilizar productos de alta calidad, y respetar los intervalos de mantenimiento recomendados permite reducir el desgaste de los componentes internos y conservar un desempeño óptimo, incluso después de un periodo de inactividad, explica el consultado.

 

4. Los frenos pueden presentar cambios después de varios días sin uso

Cuando el vehículo permanece estacionado, especialmente en ambientes húmedos o a la intemperie, puede formarse una ligera capa de oxidación superficial sobre los discos de freno. Esto puede generar un ruido leve durante las primeras frenadas, que generalmente desaparece al volver a circular.

Durante los primeros metros, es recomendable conducir a baja velocidad y comprobar la respuesta de los frenos en un espacio seguro. Si el ruido persiste, el pedal se siente diferente, aparecen vibraciones o disminuye la capacidad de frenado, se debe suspender el recorrido y solicitar una revisión especializada.

 

5. Una inspección general puede revelar señales de alerta

La falta de movimiento puede favorecer la acumulación de polvo, hojas, humedad y residuos en zonas como la base del parabrisas, las escobillas o las entradas de aire. Si el automóvil permaneció estacionado en un espacio abierto, también pueden encontrarse objetos extraños u obstrucciones.

Antes de iniciar el recorrido, conviene revisar el área alrededor y debajo del vehículo para identificar fugas o posibles daños. También se debe comprobar el funcionamiento de todas las luces, direccionales y retrovisores, además de verificar que no existan testigos de advertencia encendidos en el clúster (tablero).

Durante los primeros kilómetros de recorrido, es importante prestar atención a olores intensos, vibraciones, humo o ruidos inusuales. Estas señales pueden advertir sobre un problema mecánico o eléctrico. En esos casos, lo más seguro es detener el vehículo y solicitar asistencia técnica inmediata.

Por esto, una revisión preventiva de pocos minutos puede ayudar a reducir riesgos, evitar reparaciones imprevistas y conservar el buen desempeño del vehículo. En ese sentido, promover el mantenimiento oportuno y el uso de productos de calidad, como los lubricantes, que cumplan con las especificaciones del fabricante son medidas fundamentales para proteger el motor y el auto en general, prolongar su vida útil y contribuir a una conducción más segura.

CORTESÍA: AUTO Magazine

 

 

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