Cómo optimizar el consumo de combustible en días lluviosos
Con la llegada de la temporada de lluvias, las condiciones de las vías cambian y, con ellas, la dinámica de conducción debe modificarse, pues la humedad en el pavimento, el uso de sistemas eléctricos como limpiaparabrisas y desempañadores, así como la resistencia adicional que genera el agua en la carretera pueden influir en la eficiencia de la conducción y por ende en el consumo de combustible.
Tecnologías más eficientes
Sin embargo, y para afrontar aquello, la tecnología automotriz ha evolucionado para optimizar el consumo de combustible en cualquier clima, garantizando un desempeño eficiente incluso en condiciones adversas, como las que encontramos en temporada de lluvias.
Los avances en sistemas de propulsión y tracción han permitido que los vehículos gestionen la energía de manera más inteligente. Un ejemplo de ello es la tecnología e-POWER de Nissan, presente en sus modelos X-Trail y Kicks, que introduce un enfoque innovador en el uso de la energía.
A diferencia de los motores tradicionales, este sistema utiliza un motor a gasolina exclusivamente para generar electricidad para la batería del sistema motriz, mientras que un motor eléctrico es el encargado de mover el vehículo, configuración que permite un aprovechamiento óptimo de la energía, asegurando un rendimiento más eficiente sin importar las condiciones climáticas.
Regeneración de energía en los frenados
Durante la conducción en lluvia, donde el tráfico puede volverse más álgido y lento, con aceleraciones y desaceleraciones más frecuentes, los sistemas de regeneración de energía juegan un papel clave. En este sentido, la tecnología de los citados modelos maximiza la recuperación de energía durante el frenado. Además, al mantener una buena carga de batería, el generador se enciende con menor frecuencia, lo que reduce el consumo de combustible y mejora la eficiencia.
Adicionalmente, el sistema de tracción e-4ORCE, combinado con determinados modos de manejo, está diseñado para adaptarse a la variedad de caminos y condiciones climáticas del país; pues es un sistema que distribuye automáticamente la potencia entre las ruedas según sea necesario, optimizando la estabilidad sin exigir un esfuerzo adicional del motor. Como resultado, la conducción se vuelve más segura, eficiente y confiable, incluso en superficies mojadas o resbaladizas.
La eficiencia energética en condiciones de lluvia no solo depende del vehículo, sino también de una conducción adecuada que permita aprovechar al máximo la tecnología disponible, como el mantener una velocidad segura y constante, evitar aceleraciones innecesarias y hacer un uso inteligente de los sistemas de asistencia del vehículo, por lo que son factores clave para optimizar el consumo de combustible.
Cortesía: AUTO Magazine